viernes, 9 de junio de 2017

Quedada en Blanes

Hace un par de semanas nos encontramos un grupo de blogueros en Blanes. Este encuentro lo preparó Montse del blog “robabruta” y capitaneados por ella y Roger, de la oficina de turismo, pudimos visitar la ciudad. Fué un día muy completo en el que nos lo pasamos muy bien.


Nos reunimos todos en Sa Palomera, el punto donde acaba, o empieza según se mire, la costa brava. El nombre de la isla no esta muy claro de donde salió pero una de las posibles explicaciones es que en el habían muchas palomas.





De Sa Palomera nos adentramos en el pueblo, donde nos encontramos el mercado, con más de 100 años de antigüedad y lleno de colores, verduras y frutas.




Giramos por un par de calles y llegamos a Es Portal donde sólo venden pescado de Blanes. Antiguamente las pescaderas estaban en unos soportales de la plaza Verge María, al final las acabaron derribando y actualmente están en la plaza Dies Feiners. El mosaico que hay detrás de la foto es un claro retrato de como eran antiguamente.




En la pastelería Orench, nos explicaron su historia desde 1914. Toda sus productos los hacen ellos, entre sus muchas especialidades encontramos las Carboneres, unos bombones con praliné y trozos de barquillos, realmente deliciosos, y el Bismark, una pasta rellena de nata y crema.
  





El jardín botánico Marimurtra lo fundó en 1921 Karl Faust, un ciudadano alemán enamorado de la Costa Bava. Tiene más de doscientasmil plantas de seismil especies diferentes, centrándose sobretodo en la vegetación mediterránea. También tiene una gran abundancia de cactus, abejas con las que producen miel y de los arboles frutales hacen mermelada. Las abejas, además de polinizar el jardin, también ayudan al ecosistema de la zona.

Lo mejor es pasear por sus calles, mirando las plantas, los árboles, los pequeños rinconcitos y acabar al borde del acantilado, donde nos encontramos frente al mediterráneo con unas vistas espléndidas.







Con estas vistas, nos mostraron el Coral Marine, un vino espumoso, con una fermentación dentro del mar a 35 m de profundidad. Cada botella es distinta, decorada con los sedimientos que se le han adherido en el mar. Luego probamos el vermut de las Cavas Laviret.






Dejamos el jardín y fuimos a comer al restaurante La Balma. Después de comer, damos un paseo hasta llegar la Cervecería Popaire, donde nos enseñaron el obrador y pudimos probar varias de sus cervezas.






Y para terminar, la última parada en el Castillo de Sant Joan, a pocos minutos en coche, con una gran vista de todo Blanes. Nos esperaba una última sorpresa: Caves Sarvernes, con una degustación de 3 de sus cavas.







Y aquí el grupo, un día fantástico con buena gente.





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