Este postre es muy conocido en los restaurantes chinos, normalmente los acompañan con nata. A mi personalmente me gustan tal cual. Antes de saber como se hacían, pensaba que simplemente se mezclaban con caramelo, pero la verdad sorprende el proceso que siguen.
Aprovecho esta entrada para deciros que Roser del blog Trifàsic de Baileys, sortea un lote de navidad con productos que tienen muy buena pinta. Dadle al link si queréis participar, yo lo haré que este año no tengo cesta de navidad ;)
Ingredientes:
Agua
Azúcar
200 gr. nueces sin cáscara
Aceite de girasol.
Elaboración:
Poner en una olla agua y cuando esta empiece a hervir añadir las nueces, solo dejarlas 3 minutos, veréis que se les aclara un poco el color.
En un sartén echar un vaso grande de agua, y añadir medio vaso de azúcar, no dejéis de mezclar, el azúcar tiene que quedar completamente líquido y transparente, en ningún momento tiene que caramelizar. Digamos que queda un líquido un poco gelatinoso. Podéis añadir más azúcar si os queda demasiado líquido.
Con una espumadera sacar las nueces de la olla hirviendo y ponerlas en la sartén. Seguramente no os cabrán todas, así que el resto las dejáis aparte para la segunda tanda.
Remover las nueces en el azúcar, unos 3 minutos, apartar la sartén del fuego y dejar en reposo unos 5 minutos. Para la segunda tanda suelo añadir un par de cucharadas más de azúcar.
Para acabar, preparar un cazo con aceite y cuando ya esté caliente añadir las nueces. Para sacarlas de la sartén os aconsejo una espumadera, porque si no, el aceite os saltará. Cuando veáis que tienen un color tostado, sacadlas y las dejáis en papel de aluminio, bien separadas entre ellas para que no se peguen. Cuando estén frías, ya se pueden juntar y guardar. Normalmente se guardan en la nevera.







