Esta
receta quizás parezca dulce, pero tiene el punto justo para que no
moleste al servirla como primer plato. Todos los sabores convergen
muy bien. La saqué de un libro francés “Biscuits et petites
bouchées”, la verdad es que tiene cosas interesantes.
Ingredientes:
125
gr. miel
100
gr. azúcar
60
gr. almendras fileteadas
½
cucharadita de canela en polvo
Una
pizca de nuez moscada en polvo
Una
pizca de clavo en polvo
½
cucharadita de bicarbonato
Ralladura
de medio limón
5
gr. moscatel (o otro licor dulce)
250
gr. harina
75
gr. mermelada de cebolla (en este link hay la de calçots solo se
tiene que cambiar por cebolla)
25
gr. mantequilla derretida
1
huevo batido
4
rodajas de queso de cabra
1
manzana pelada y cortada en gajos finos
Elaboración:
En
un cazo poner la miel junto con el azúcar hasta que se diluya.
Luego lo volcáis en un bol, y ponéis las almendras, la canela, la
nuez moscada, el clavo, el bicarbonato, el limón, y el moscatel,
mezcláis bien. Luego añadir la harina, la mermelada, la
mantequilla y el huevo. Volver a mezclar. Guardar en la nevera unas
dos horas o dejar para el día siguiente.
Poned
la masa en moldes individuales (por ejemplo como el de la foto), con
un grosor de 1 cm. y al horno, precalentado a 180º, unos 20 minutos
o hasta que al pinchar con un palillo este salga limpio. No
desmoldar.
Dejar
entibiar.
Poner
encima del bizcocho gajos finos de manzana y encima una rodaja de
queso de cabra. Al horno a gratinar. Cuando el queso se deshaga
desmoldar y ya estará.














